miércoles, 12 de noviembre de 2014

¡POR ESTE FINAL YO NO PAGO!

Luego de varias semanas bloqueada, tuve una pesadilla que fue la inspiración que tanto necesitaba para escribir. Soñé que era estudiante de nuevo y que trataba de llegar a clases en mi antigua Universidad, pero en el camino se me presentaban muchísimos obstáculos sin nadie que me ayudara o defendiera: corría, monteaba, subía árboles, huía de gente que me perseguía, bajaba escaleras, me tiraba de un piso a otro,… toda una Jane Bond.

Creo que esto tuvo que ver con haberme dormido pensando en la triste noticia sobre el supuesto asesinato de 43 estudiantes mexicanos de manos de un cartel, y aunque las últimas investigaciones señalan que los cadáveres encontrados no pertenecen a esos estudiantes, ¡como sea hay 43 muertos!

Inés Aizpun describe lo preocupante que esto es en el editorial del periódico Diario Libre titulado “Horror”, donde dice: “el relato de lo sucedido que hace el Procurador General de México va llevando poco a poco hacia una verdad terrible. El Estado llega a perder el control de un territorio, de las instituciones y deja a la sociedad en manos de bandas armadas con autoridad “legal””. (11 de noviembre de 2014, p. 2)

Es doloroso ver que se haya llegado a ese punto en un país tan grande, con tanta población, tanta historia, tanta riqueza cultural, tanta posibilidad de influencia a nivel mundial (por Dios, es el país latinoamericano con más famosos que hay), y sí, lo reconozco, el país de mis novelas y artistas preferidos.

Al despertar recordé algo que leí hace un tiempo en el que se decía que el problema de un país no son sus políticos, funcionarios o representantes… el problema es uno mismo, que no hace nada para que cambie, ni siquiera exige ni reclama, por eso al final del día cada quien tiene el país que se merece.

Ahí caí en cuenta de que a pesar de lo grave de la noticia y siendo una nación con todas las cualidades anteriores, la crisis que ha provocado este violento crimen solo ha hecho cosquillas a nivel mundial en comparación con otros temas. ¿Cómo no ha habido un escándalo mayor?, ¿dónde están las primeras planas?, ¿cómo es posible que se haya hablado más del matrimonio de Thalía o el divorcio de Paulina? En otros casos menos preocupantes se ha sentido el efecto viral de las redes sociales, han habido declaraciones de grandes potencias, sanciones de la ONU…

En medio de tantas preguntas solo pensé en la República Dominicana, donde apenas somos un país de unos 9 millones de habitantes, con menor posibilidad de ser escuchados y donde las novelas en las que se presenta al narcotraficante como el protagonista-héroe han pegado bastante. Me niego a creer que algo así pueda pasar aquí. ¡Esta no es la película que quiero ir a ver, sería un “clavo”! ¡Deseo un final feliz!

¿Quieren saber cómo terminó mi pesadilla? No pude llegar a la Universidad porque en medio de los brincos que andaba dando uno de los malos finalmente me atrapó, afortunadamente en el forcejeo me desperté… con eso se hizo obvio que lo que necesitamos para evitar este mal, es simplemente despertar.

domingo, 10 de agosto de 2014

Cuando nadie nos ve...


El otro día comencé a leer un libro muy diferente a los que normalmente me gustan y que compré por varias razones: (i) el diseño que tiene en la portada es una fruta que por afuera parece una manzana verde, pero que por dentro en realidad es una naranja; (ii) el libro se titula Freakonomics y sus autores son Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner, un economista y un escritor que estudian diversos fenómenos sociales buscando la explicación económica detrás de ellos; (iii) una persona cercana me recomendó que viera el documental del libro en Netflix (pero mejor leerlo que verlo), y; (iv) simplemente estoy pasando por un período en el que me interesa la economía, pero necesito explicaciones del nivel más básico posible sobre el tema.

Mientras esperaba una audiencia, leía un capítulo en el que se narra el caso de un señor llamado Paul Feldman que vendía bageles aplicando un sistema basado en el honor: dejaba los bageles a disposición de personas que trabajaban en diversas oficinas, con un letrero en el que se indicaba un “precio sugerido”, permitiendo que estas pagaran el valor que quisieran por ellos, con la esperanza de que fuera al menos el 95% del monto propuesto.

Con el ejemplo de Paul Feldman y el análisis de los reportes exactos de su negocio (que llevó durante años y en el que repartía 8,400 bageles a la semana a unas 140 compañías), los autores pudieron comprobar, entre otras cosas, que normalmente en las zonas rurales hay menos crímenes que en las grandes ciudades; que la gente tiende a engañar más en las temporadas de lluvia; que en las fechas cercanas a fiestas patrióticas las personas son más honestas, pero no así durante las fiestas navideñas y San Valentín, y; que los empleados también son más honestos cuando les agrada su jefe y su trabajo.

Ante la pregunta socrática de si un hombre puede resistir la tentación del mal si supiera que no habrían testigos de sus actos, el análisis económico de los datos recogidos por Paul Feldman nos dio una respuesta que coincide con el pensamiento de Sócrates de que la mayoría de las veces sí la resiste. Para los autores, esto va de la mano con el planteamiento del economista escocés Adam Smith en su libro The theory of Moral Sentiments (Teoría de los sentimientos morales), según el cual el hombre es innatamente honesto y hay en su naturaleza algunos principios que lo hacen interesarse en la felicidad de los otros aunque no reciba nada a cambio, excepto el placer de ser testigo de ella.

Al finalizar el capítulo del libro no quedé muy convencida, de hecho pensé que se contradecía con otros ejemplos en los que se demostraba que el ser humano era propenso a engañar en los más variados escenarios… luego pensé que los autores habían cometido un error, porque estaban hablando en general del comportamiento de las personas en base a información recopilada en un país determinado, y según yo, en República Dominicana la mayoría de la gente sería propensa a engañar, en mi país no sería posible que un porcentaje tan alto de ciudadanos (87% de conformidad con el estudio) se resistiera a ser deshonestos cuando no los vieran.

La noche del día siguiente estaba esperando mi cena en una cafetería de pocos lujos, y aunque no lo crean, en eso llegó un hombre de unos 30 años que se había devuelto porque olvidó pagar la cuenta y a la joven que lo atendió se le había olvidado cobrarle, pero lo más importante es que, sin saberlo, en realidad su devolución tuvo como propósito restregarme en mi cara una verdad probada económicamente, y más aún, me demostró que la gente y nuestro país, sí merecen un voto de confianza.

jueves, 19 de junio de 2014

Colorín, colorado, este cuento tiene un abogado...


Mi padre insiste en que la excusa de la “falta de tiempo” solo busca justificar la mediocridad. Por eso el otro día cuando alguien me preguntaba por qué no escribía más a menudo en el blog me quedé sin palabras, pues sabía que si decía que era por no tener tiempo estaría mintiendo. Sí, tengo tiempo para escribir, y de hecho, también tengo muchísima inspiración para ello… todos los días se me ocurren hasta dos y tres temas, y a veces hago redacciones que nunca llego a publicar.

Entonces, ¿cuál es el verdadero motivo por el que no escribo más? La respuesta es muy simple señores: Soy abogada. Sí, ¡soy abogada! ¿Y esto qué tiene que ver? Lean, por favor:

1. Al abogado se le hace muy difícil escribir en un lenguaje llano comprensible o entretenido para el que no lo sea (aún cuando esa otra persona sea experta en todo lo demás). Cuando uno está acostumbrado a utilizar palabras como “inadmisibilidad”, “requirente” y “litigio”, o frases como “las conclusiones vertidas”, “nuestro domicilio ad-hoc” o “el impetrante proveerá los medios probatorios” en todo lo que uno escribe relacionado a las leyes, después es difícil dejar de hacerlo.

2. En esa misma línea, para explicar las cosas claramente a veces no se pueden utilizar las palabras que encajarían correctamente, entonces uno se queda con el sentimiento de que lo que dice está mal, como cuando tengo que decir que “el trabajador renunció” en lugar de “el trabajador dimitió”… para el público en general es más fácil la primera forma y al final es lo mismo, pero los abogados me escribirán para decirme que me equivoqué (sí, así de molestosos somos).

3. El abogado sabe que todo es “en principio”, es decir, que todo lo que diga tendrá su excepción.

4. Hay muy pocas cosas en derecho que un abogado puede afirmar o asegurar a plenitud. Imagínense, si un día nos toca defender al acreedor y al otro día al deudor, o peor, el juez A decide una cosa y el juez B decidirá otra.

5. A veces la imaginación lleva al abogado a crear casos o conflictos donde no los hay, ya saben, como esas personas que por todo pelean y le ponen de sobrenombre nada más y nada menos que “el abogadito”. Esto nos lleva a querer incluir una cláusula de no responsabilidad (o “disclaimer” para los que les gustan las palabras en inglés) en todo.

6. El abogado tiene delirio de persecución y sabe bien que todo lo que diga hoy, mañana podrá ser usado en su contra.

En fin, el por qué no escribo más a menudo es simplemente por cualquiera de las razones antes indicadas (¡a veces por todas juntas!). Voy con toda la inspiración posible y cuando me siento a redactar, todo lo anterior me la va matando poco a poco. Pero como deseo escribiendo, quiero aprovechar esta publicación para hacer un “disclaimer” general, así que en lo adelante ya saben, todo lo que diga es “en principio”, todo lo que afirme luego podré negarlo, y para los que sí son abogados, por favor no me critiquen cuando utilice una palabra que en buen derecho no se ajustaría al 100% al caso.

¡Feliz feriado!

domingo, 11 de mayo de 2014

10 PREGUNTAS Y RESPUESTAS: EL DIVORCIO EN REPÚBLICA DOMINICANA

1. ¿Cuáles son los motivos por los que me puedo divorciar en República Dominicana?
- Por mutuo consentimiento, si ambos están de acuerdo en divorciarse;
- Por incompatibilidad de caracteres, si al menos uno de los dos demuestra que no está feliz en el matrimonio;
- La ausencia (desaparición) de su pareja durante al menos 4 años consecutivos, comprobada por un tribunal;
- El adulterio (infidelidad) de su pareja;
- La condenación de su cónyuge a una pena criminal;
- Los actos de violencia y crueldad o las injurias cometidas por su pareja en su contra;
- El abandono voluntario del hogar hecho por su cónyuge durante al menos 2 años, y;
- La embriaguez o uso habitual de drogas estupefacientes que haga su cónyuge.
2. Si soy dominicana residente en el extranjero, ¿puedo divorciarme en República Dominicana?
Sí.
3. ¿Cuánto tiempo dura un procedimiento de divorcio?
Dependerá del tribunal que esté conociendo su caso y de la voluntad de ambos esposos de divorciarse. Puede durar alrededor de 4 meses si no hay complicaciones.
4. ¿Qué es un divorcio “a vapor”?
Es una especie de divorcio por mutuo consentimiento que puede celebrarse en República Dominicana cuando al menos uno de los esposos es extranjero. Se caracteriza por ser mucho más rápido que los otros tipos de divorcio.
5. ¿Necesito un abogado para poder divorciarme?
Sí, porque el divorcio siempre debe solicitársele a un “juez de primera instancia”, ante el cual las personas deben estar representadas por un abogado.
6. ¿En qué momento puedo volver a casarme con otra persona?
Si es hombre, puede casarse desde que el proceso de divorcio concluya; si es mujer debe esperar al menos 10 meses desde que el divorcio sea definitivo.
7. ¿Qué pasa si nos reconciliamos?
Si el divorcio no ha concluido, la demanda simplemente se extingue, pero es conveniente obtener un acta de desistimiento del tribunal. Si ya concluyó, no hay inconveniente en volver a casarse con la misma persona inmediatamente.
8. ¿Tengo derecho a una pensión (manutención) si me divorcio?
Si es mujer y debe abandonar la residencia familiar, tiene derecho a una pensión alimenticia solamente durante el tiempo que dure el procedimiento de divorcio.
9. ¿Tengo derecho a una indemnización si me divorcio?
Si su divorcio es por mutuo consentimiento definitivamente no. Si es un divorcio por incompatibilidad de caracteres los jueces tampoco han querido reconocer esta posibilidad. Si se divorcia por alguna de las otras causas permitidas por la ley (ver pregunta 1), puede ser que un tribunal le otorgue una indemnización si demuestra que recibió un daño por las actuaciones de su pareja.
10. ¿Qué pasará con nuestros hijos y bienes?
Si tiene hijos puede acordar amigablemente con su pareja quién se va a quedar con la custodia y cómo se van a manejar las visitas, de lo contrario, esto será decidido por un tribunal especial tomando en cuenta las posibilidades de ambos padres y el bienestar de los hijos. De todas formas, la manutención de los hijos menores de 18 años es obligación de ambos, por lo que si usted se queda con la custodia podrá reclamarle al otro padre el pago de una pensión alimenticia para beneficio exclusivo de sus hijos.
Con relación a los bienes pueden hacer una partición amigable o presentar una demanda, contando en cualquier caso con la intervención de un juez. (Ver mi otro post en http://laleydominicana.com/2013/07/10/inmuebles-y-matrimonio/ )
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