domingo 24 de julio de 2011

¡ADIVINA ADIVINADOR, POBRE DEL CONSUMIDOR!


Se abre el telón. Aparece una conversación entre un cajero de una tienda española en Santo Domingo y una clienta (yo).

Empleado: Joven, -para que lo sepa-, el precio de esta blusa en realidad es 200 pesos más que lo que dice la etiqueta.

Yo: (Ah, gracias por el “favor” de advertírmelo después de haberla facturado) Bueno, imagínate, ¿qué se va a hacer?, ya cóbrala… pero en realidad los del error son ustedes y deberían cobrármela al precio más bajo, que es el que dice la etiqueta.

Empleado: Sí, pero es que algunas de las nuevas mercancías tuvieron un problemita, y en el sistema, que viene de España así, es así que me registra el precio y no lo puedo cambiar.

Yo: Sí, pero te aseguro que si fuera en España, ese problemita se solucionaría a mi favor, pero como es aquí, que Ustedes no respetan al consumidor…

Empleado: Eh…

Se cierra el telón.

Se abre el telón nuevamente y aparece una conversación entre una clienta (yo otra vez) y la “encargada” de la Óptica Félix de la Lincoln. Para ambientar les digo que fui a reclamar porque hacía apenas tres meses había comprado mis lentes para ver mejor y un día, sin ni siquiera tocarlos, se me cayeron de la cara rotos a la mitad.

Encargada (con la mayor de las arrogancias): No tienen arreglo. Dicen los técnicos que esos lentes de pasta son prácticamente irrompibles, por eso no les damos garantía.

Yo: (Ah, pero cuando vine a pagarlos solo me hablaron de lo bien que me quedaban). ¡Pero precisamente la inversión que hice en ellos fue porque se supone que son buenos y Ustedes me tienen que dar garantía de cualquier cosa que yo compre aquí! ¡Si hubiera sabido compro cualquier disparate más barato!

Encargada: Bueno, le puedo dar un descuento si compra otros que nos quedan del mismo modelo.

Yo: (Yo no quiero comprar otros, quiero que me arreglen los míos o que Ustedes se hagan responsables y me los cambien por otros). ¿O sea que para que ustedes me respondan por la mala calidad de sus productos tengo que mandarles una intimación?

Encargada: Mmm… Haga lo que Usted entienda.

Se cierra el telón.

Se abre el telón nuevamente. Aparecen dos clientas caminando en los pasillos de uno de los supermercados de la Lincoln (una señora que no conozco y yo).

Señora: ¡Ay Dios!, ¿Cuáles serán los Corn Flakes que tienen azúcar?

Yo: Déjeme ver Doña. Ah mire, éstos.

Señora: (Los mira y los mira)… ¿?... ¿?

Yo: Sí, mire, dice “sweetened”.

Señora: Ay es que estos productos están todos en inglés, imagínate…

Se cierra el telón.

¡¿Cómo se llama la obra?!: La ley de protección a los derechos del consumidor y usuario violada en su máxima expresión. Sí, una historia de terror para los consumidores en la República Dominicana, en la que los proveedores hacen lo que les da la gana.

Estas son historias que tomé como ejemplo porque fueron situaciones que viví directamente y puedo dar fe de que ocurrieron así tal cual. Pero mi objetivo es, -igual que cuando conté la historia de Tricom y del Departamento de Pasaportes-, recordar la importancia de la ley de protección a los derechos del consumidor o usuario, No. 358-05.

Esta es una ley en vigencia desde el 2008, que tiene como guardián a Proconsumidor (ubicada en la Charles Summer, casi frente a Price Smart) y no solo beneficia a las personas físicas, sino también a las compañías cuando actúan como consumidoras… ¡Sí, en algún momento de nuestras vidas, todos y cada uno de nosotros somos consumidores!

Por eso, su cumplimiento debe ser exigido por cada ciudadano, simplemente porque ello provocará que haya mayor calidad en los servicios y los productos que adquirimos, y en consecuencia, mayor seguridad jurídica en el mercado dominicano. Consumidores mejor servidos, consumidores que más adquieren. Piénsenlo, ¡Todos salimos ganando!

6 comentarios:

Fran dijo...

Distinguida colega, hay 2 formas de atraco: el legal y el “convencional”. El primero, es el resultado de las continuas violaciones de la ley, cuyos usos y costumbres crean “normas”. El segundo, es el atraco común, entiéndase, el que hacen la generalidad de los ciudadanos a sus semejantes dentro de las prácticas comerciales diarias. En pocas palabras, por si no me he dado a entender: la realidad en que vivimos nos muestra que casi todo es sistema comercial es un atraco. (Sin comillas).

Nuestra Ley de Protección del Consumidor, no es más que otra ley. Lo cierto es que de 100 casos tal vez 1 o 2 llegan a los tribunales (debido a la cuantía)… lo demás se queda en relatos, pues, en frase dominicana: mas vale la sal que el chivo.

Lo cierto es que hemos avanzado: ya no somos “indios” a los cuales nos engañan con espejitos. Ahora nos engañan con planes telefónicos (blackberrys), con productos extranjeros mas baratos (y de mala calidad) y sin contar con el precio de los automóviles (nuevos), los cuales gracias al tratado de libre comercio podemos adquirir por mas o menos el triple de su valor real (la cosa más estúpida que he visto); pero, sin contar con todas estas pequeñeces del día a día, creo que sí, que los consumidores debemos reclamar nuestros derechos.

P.d. Creo que los consumidores deberíamos estafar a los proveedores igual que ellos nos lo hacen, y así pagarles con la misma moneda.

8thSage dijo...

Si los lentes son irrompibles, con mas razon deberian proveer garantia. Anormales. Mi obra tuviese el siguiente deselace:

Se abre el telon.

Empieza la REVOLUCION.

Se cierra el telon.

Quizas suena un poco exagerado... pero nuestro pais no aguanta mas abuso, ni la tension social que trae con el. Felicidades en el articulo!

Natachú Domínguez Alvarado dijo...

Me gustan sus ideas! Para eso escribo, para motivar a los ciudadanos a reclamar sus derechos.

Y 8th sage, lo que dices no es exagerado, es la realidad. No aguantamos más. El problema es que para cambiar el desenlace por el que sugieres se necesita la labor de todos en conjunto, no cada quien halando para su lado.

P. D. Por fin alguien que me entiende por la queja de los lentes :p

Fran dijo...

Distinguida e ilustre colega, buenos días. Siempre he sido un animal “curioso” y me preguntaba si los siguientes datos aleatorios le significaban algo a usted: Hoy; Tercera Sala Civil; Rol 23; tercera fila de asientos (del lado izquierdo de la Sala)???

Si no le significan nada, no es nada... Incluso la memoria fotográfica, a veces, falla.

Natachú Domínguez Alvarado dijo...

Sí, materia comercial, para un aplazamiento... Espero entonces que para la próxima nos saludemos :)

Fran dijo...

Ilustre colega, saludos. Se lo pregunté, porque ese día yo también tenía audiencia en la Segunda Sala (don de la ubicuidad que practicamos los abogados) y me fui antes que usted (después de que llegó la luz; Era el “blanquito” “grandote” de nombre Francisco; del segundo banco casi frente a la puerta (y como usted llego “vociando” por la 23 (y nadie la cantó “bingo”), de ahí me sabia el número); y, como me pareció conocida...le pregunté. Pero, no se preocupe, en el futuro, la saludaré.

P.d. Por cierto,espero que no le hayan fijado su audiencia comercial para noviembre.